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Alguna reflexión sobre accesibilidad e interpretación:
Fernando Ramos García
La Joëlette (hay versiones con asistencia eléctrica) permite realizar actividades con personas con discapacidades diversas sin intervenir demasiado en el entorno. Pero para que la experiencia sea plena debemos de adaptar cambién los contenidos de los mensajes interpretativos.
La accesibilidad para personas con discapacidades cognitivas o sensoriales puede y debe ir más allá de simplificar la información que se les ofrece
El patrimonio cultural y natural sólo puede ser apreciado y por tanto disfrutado cuando es comprendido. Eso no significa “banalizar” la información que se suministra al público general, ni consiste en “rebajar el nivel”, sino en adaptarla a las capacidades e intereses de la audiencia, seleccionando aquellos elementos que les permitan “construir un relato”: el suyo.
La interpretación del patrimonio, no es diferente de muchos otros procesos de comunicación: es estratégico que, desde el primer momento, el receptor perciba que la información que se le ofrece es amena, es decir: que se va a producir un enriquecimiento personal y va a disfrutar con ese aprendizaje. Por otra parte, este proceso de asimilación debe de resultar “barato” desde un punto de vista de esfuerzo mental: las audiencias “no cautivas” establecen (a veces en décimas de segundo) el balance entre el esfuerzo que conlleva procesar una información y el beneficio que se obtiene con ella.
En el proceso de comunicación, el emisor debería de diseñar sus mensajes de manera consistente con sus objetivos (educacionales, de gestión, etc.) y el receptor los comparará con referentes propios ya conocidos. En el caso de usuarias/os con discapacidades cognitivas o sensoriales, cuya concepción del entorno está (como en toda la humanidad) mediatizado por el modo en el que lo perciben. Sus referentes pueden ser en muchos casos diferentes a los de la audiencia mayoritaria y sus intereses (lo que les resulta “ameno y relevante”) también, por tanto, no siempre la única opción debe de ser traducir la información en formato estándar a sus posibilidades de percepción: Braille, lengua de signos… si no también proporcionarles experiencias que no solo permitan aprovechar sus otras posibilidades sensoriales, con las que perciben la mayor parte de la información con la que interpretan su realidad, sino los conocimientos y experiencias que ya poseen y que construyeron desde sus sistemas de percepción.

Las cuevas marinas no suelen ser accesibles para el público, mucho menos para personas con diversas discapacidades. Esta reproducción inmersiva permite a todos gozar de una experiencia en la que pueden escuchar el sonido del mar, de las aves marinas criando, sentir la brisa marina y oler todos los aromas presentes en ella. No se oculta que también hay basura procedente de las actividades humanas. Oleiros, A Coruña. España.
Encontrar entonces los referentes e intereses/necesidades de este público debe de ser una tarea primordial de los comunicadores. Tilden (2006) nos dice: “Cualquier forma de comunicación que no relacione los objetos que presenta y describe, con algo que se encuentre en la experiencia y la personalidad de los visitantes, será totalmente estéril”. Así pues, si queremos brindar experiencias exitosas a este colectivo, debemos encontrar qué rasgos interpretativos tenemos en el espacio que queremos interpretar que puedan tener especial relevancia para ellos, siempre dentro del paradigma temático de Sam Ham (2014, 2022) y su modelo TORA.
Voy a poner un ejemplo que realicé hace ya bastantes años en Galicia, noroeste de España: Recibí el encargo de señalizar interpretativamente un paseo costero, y como aconsejó AJ Chlebnik (2022: 4), buscando “retroalimentación”, me puse en contacto con la ONCE que es la Organización Nacional de Ciegos Española. Su director me explicó que un ciego puede hacerse una idea del suelo y las paredes de un edificio, pero no tiene ninguna percepción del techo o de la preciosa lámpara de cristal que lo adorna. Desconoce la inmensidad del mar y los colores se explican comparándolos con temperaturas. Me muestra materiales realizados en plástico en relieve, para que los ciegos puedan “tocar” incluso en su casa (por un servicio de préstamo) los arcos de la Alhambra.

El Braille no es la única forma de comunicar patrimonio a personas con discapacidad visual: un bajo relieve en bronce, ofrece una alta resistencia al vandalismo, elimina la fatiga expositiva (al presentar contenidos de una manera diferente) y permite a las personas con discapacidad visual poder tocar los fondos marinos de la Bahía de A Coruña. ¡También es interesante para el resto del publico! Oleiros, A Coruña. España.
¿Cómo aplicar el primer principio de Tilden en este caso? ¿Mediante un lenguaje inclusivo se puede satisfacer a todas las audiencias en todos los casos? ¿Puede haber cosas que interesen especialmente a los ciegos y sean poco pertinentes para la mayoría de los videntes? ¿Podríamos desarrollar un producto interpretativo específico para ellos en el caso de actividades concertadas o utilizar el principio de la “autoselección de audiencias” en el caso de actividades no concertadas y autoguiadas?
Durante el desarrollo de este trabajo, una parte del itinerario pasaba pegado a un acantilado marino en el que podía observarse la sucesión de especies en ese hábitat, primero las más resistentes a las salpicaduras y la salinidad, luego progresivamente las menos. Eso es lo que contaba a las personas videntes, pero... ¿era eso ameno a personas a las que las propias características de un acantilado aseguraban que no tendrían ninguna referencia de él y por tanto ninguna capacidad de comprensión y de disfrute? ¿Podría haber en ese mismo lugar algo que tuviera para ellas mayor relevancia? ¿Qué experiencia previa suya que yo pudiera utilizar podría tener una persona invidente sobre el tema?
Pues, muy probablemente, todas las personas con deficiencias visuales se habrán tendido alguna vez en la hierba, habrán disfrutado de su húmeda frescura y habrán palpado sus hojas relativamente anchas y planas. Sin embargo, la hierba que allí crecía tenía sección cilíndrica, era muy estrecha y firme y de tacto mucho más seco: era una Festuca adaptada a situaciones extremas y a sitios en general poco accesibles para ellos y por tanto una experiencia novedosa y relevante. De eso trataba la placa Braille integrada en el panel estándar. El panel estaba en una zona muy segura donde la festuca era accesible y por tanto el texto animaba a tocarla y decía cómo hacerlo. Es pertinente decir que actualmente la ONCE considera que las personas invidentes no suelen utilizar las placas de Braille en el exterior o en sitios públicos (estaciones de tren por ejemplo) salvo en casos de extrema necesidad. La razón es higiénica y también porque a veces son ensuciadas deliberadamente por personas asociales. Por eso, en los últimos trabajos de exterior que hice, se prepararon los paneles para portar sistemas NaviLens, que están diseñados ex profeso para que personas con discapacidades visuales puedan gestionar SU información de manera autónoma en sus teléfonos inteligentes y en su propio idioma.

Este panel habla de la gestión de un espacio urbano en proceso de rewilding. Mediante símbolos se indica que esta preparado para personas con discapacidades visuales y cognitivas. Es muy importante que estas personas sepan desde el principio que el sendero esta adaptado a ellas. Mediante Navilens o códigos QR se les puede suministar información adaptada. A Coruña, España.
Es necesario trabajar con objetivos claros enfocados en estas audiencias.
El programa Atlántida, fue un programa de interpretación y educación ambiental de la Xunta de Galicia (Galicia, España) destinado al turismo juvenil (de 18 a 30 años) basado en el medio marino gallego. El programa incluía estancia en un albergue, excursiones guiadas, experiencias en laboratorio, actividades diversas, juegos temáticos y una salida en un barco pesquero especialmente adaptado a la enseñanza. Durante su desarrollo se realizó una oferta a instituciones que trabajaban con personas con distintos niveles de discapacidad cognitiva. Esta oferta concreta requirió un replanteamiento general de los OBJETIVOS de las actividades y por tanto de su diseño. Después de una serie de reuniones entre las guías, directores de la actividades y los educadores de las instituciones, se modificaron los objetivos para esta actividad concreta, buscando mas la integración de los participantes y una apertura a nuevas experiencias y al desarrollo de habilidades, que a la inicial sensibilización o la adquisición de actitudes y aptitudes sobre el medio marino. Los objetivos se cumplieron siendo la primera vez que se conseguía que algunos participantes con discapacidades muy profundas se integraran en alguna actividad colectiva. La clave del éxito fué reenfocar la actividad hacia ese colectivo de manera participativa con sus educadores: en este caso como decía Jessica Sloan (2022: 14) “La misión es mejorar la salud, la independencia y la integración social de personas con discapacidad y con deficiencias visuales”. Es, en el fondo, la idea de Sam Ham (1992) en su libro Interpretación ambiental refiriéndose a la importancia de las visiones y objetivos claros en el diseño de los productos interpretativos, como allí escribió: “y sobre todo: ¿para qué lo hacemos?”.

Este barco pesquero estaba adaptado a la enseñanza. Algunas personas con discapacidades cognitivas profundas se integraron en las actividades de pesca, siendo esta la primera vez que participaban en una actividad no reglada y fuera de su entorno escolar adaptado. Galicia, España.
La evaluación nos ayuda a mejorar la oferta.
La evaluación debe comenzar ya en las etapas iniciales del diseño del proyecto y debe de involucrar a asociaciones y usuarios con discapacidades en todas sus fases de implementación, pero esto seria tema para otro artículo.
Conclusión:
La Interpretación, si adapta sus mensajes a sus audiencias, permite una mejora incuestionable de la experiencia turística en lugares patrimoniales y cobra especial relevancia en el Turismo Social, donde muchos de sus destinatarios, por sus características intrínsecas, disponen de recursos diferentes a la hora de realizar su propia interpretación de un patrimonio que, a menudo, les ha resultado difícilmente accesible. Para información sobre turismo social, ver: https://isto.international/who-we-are/?lang=es
La ventaja de trabajar con objetivos permite abordar con una óptica distinta algunos productos interpretativos para personas con diferentes discapacidades: por ejemplo, un diálogo con los educadores de instituciones dedicadas a personas con discapacidad cognitiva nos permitirá descubrir qué objetivos los animan a participar en los productos que ofrecemos y diseñar para ellos unos más adecuados a sus intereses y posibilidades, que muchas veces suponen más una actividad de descubierta y de enriquecimiento personal a través de nuevas experiencias, que una extracción “adaptada” de la información disponible sobre el sitio. La accesibilidad cultural y cognitiva es el gran reto del turismo del patrimonio.

Mostrar la información de manera que se pueda tocar, ayuda a muchas personas a percibir “el auténtico significado” de algunas tareas humanas, como el riesgo de los recolectores de percebes en los acantilados gallegos. En relieve también ayuda a disminuir la “fatiga expositiva” del público general. Oleiros, España.
Sobre el autor
Fernando Ramos:
A Coruña, España. Es consultor internacional en interpretación y comunicación del patrimonio. Miembro del grupo de expertos en comunicacion y educación de UICN y de Ramsar. Participó en la redacción y gestión de “AllTourist”, un programa Eramus+ en Turismo Social para la Unión Europea. Fue ponente del Webminar del proyecto Eramus+ DIANA para la accesiblidad en espacios naturales protegidos de la Unión Europea.
Referencias bibliográficas
Chlebnik, AJ. (2022). Creating an accessible experience with the help of community consultants. Legacy 33(5): 4-6.
Ham, Sam H. (2022). Interpretación—Para logar una diferencia a propósito. Asociación Mexicana para de Intérpretes del Patrimonio (InterpatMX).
Ham, Sam H. (2014). Interpretación—Para marcar la diferencia intencionadamente. Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP), España.
Ham, Sam H. (1992). Interpretación ambiental—Una guía práctica para gente con grandes ideas y presupuestos pequeños. Fulcrum Publishing, USA.
Sloan, Jessica. (2022). Partnering for access: A new perspective to design accessible places. Legacy 33(5): 14-17.
Tilden, Freeman. (2006). La interpretación de nuestro patrimonio. Asociación para la Interpretación del Patrimonio (ed.). Primera edición en castellano. Sevilla, España.